
Y todo comenzó con una copa de vino sentados a la mesa, Mónica acababa de llegar de trabajar. Yo había puesto la mesa, un poco de pollo del mediodía y un par de copas. Mónica estaba triste, mucho… Leer +

Y todo comenzó con una copa de vino Creo que el propósito ya lo traía puesto de casa, una idea me rondaba por la cabeza desde hacia tiempo, pero hasta ahora no había tomado una decisión firme, parece ser que… Leer +

Y todo comenzó con una copa de vino me encontraba cansada y muy muy nerviosa, intentaba por todos lo medios no encontrarme con la mirada de mi esposo porque no sería capaz de disimular.... El me miraba… Leer +

Y todo comenzó con una copa de vino parecía algo informal , alguien que conoces, un poco de intimidad, también aromas mezclandose en un sitio nuevo al que no estás acostumbrado. Seguimos mirándonos y… Leer +

Y todo comenzó con una copa de vino , dos, elevadas al cielo, el rubí del viejo analgésico bebiendo enamorado las luces de plata del espejo del mar. Los ojos prendidos, soldados por el acero de sus miradas, como… Leer +

Y todo comenzó con una copa de vino eran las 10 de la noche y habia sido un largo dia. Necesitabamos hablar y conectarnos. Escuchar no solo palabras, pero el corazón uno del otro. "El nido va quedando mas… Leer +



© 2009 Grupo Solar de Samaniego, S.L.

Y todo comenzó con una copa de vino sentados a la mesa, Mónica acababa de llegar de trabajar. Yo había puesto la mesa, un poco de pollo del mediodía y un par de copas. Mónica estaba triste, mucho trabajo, queria irse lejos. Yo la escuchaba, mientras abría una botella de Rioja, era una botella de Solar de Samaniego Reserva 1994, mi padre la había guardado en su bodega durante años, y hace unos dias me la dio, me dijo que la abriera con Mónica un día que estuvieramos tranquilos. Mónica seguía hablando, estaba cansada. Eché el vino en su copa, destellos rojos cereza, aromas a vainilla, fruta roja. Cogió su copa y aspiró, se quedó parada, pensativa, perfumes de cueros, frutos secos, sabores de frutas, mermelada de fresa, incienso y menta, chocolate y humo. Mónica me miró, y dijo tranquila... "Que bueno estar en casa".

Y todo comenzó con una copa de vino Creo que el propósito ya lo traía puesto de casa, una idea me rondaba por la cabeza desde hacia tiempo, pero hasta ahora no había tomado una decisión firme, parece ser que hacía falta regarla y cuando tomé el primer sorbo empezó a germinar. Sentí una sensación de energía, de vigor, una fuerza que me hacía estar completamente segura de mi decisión y de mí misma. Con la copa en la mano, haciendo girar el vino fuí planificando mi nueva vida, observando su color, percibiendo su aroma empezaba a dist¡frutar de todo.......y todo, empezó con una copa de vino.

Y todo comenzó con una copa de vino me encontraba cansada y muy muy nerviosa, intentaba por todos lo medios no encontrarme con la mirada de mi esposo porque no sería capaz de disimular.... El me miraba interrogante y yo conseguí reunir las fuerzas suficientes para contárselo, respiré profundo, levante mi copa de vino para hacer un brindis y entonces se lo conté todo. Hubo unos segundos de silencio total, y entonces era yo quien buscaba su mirada, una mirada seria y callada. De repente comenzó a caminar hacia mi muy lentamente, me retiró la copa de vino de los labios y entonces me beso y me arropó con su mirada.

Y todo comenzó con una copa de vino parecía algo informal , alguien que conoces, un poco de intimidad, también aromas mezclandose en un sitio nuevo al que no estás acostumbrado. Seguimos mirándonos y disfrutando de la atmosfera creada en una pequeña mesa con una luz brillante entrando por la ventana que da al mar. Nos reimos sobre que hacíamos con esa copa de vino y viendo el nivel bajar, de la botella infinita. De repente un camarero nos comenta que queremos tomar, picoteo más risas y de nuevo a la habitación quedándonos dormidos abrazados y sin pensar.

Y todo comenzó con una copa de vino , dos, elevadas al cielo, el rubí del viejo analgésico bebiendo enamorado las luces de plata del espejo del mar. Los ojos prendidos, soldados por el acero de sus miradas, como espadas refulgentes en la noche en silencio. Un último brindis. Por la dicha de los momentos vividos. Salubre remedio contra la soledad. Un brindis postrero. Para atesorar la fuerza. Abrazadas las copas, preñadas del néctar delicioso. Para acabar con ese imposible. Para volver a la vida. Para seguir muriendo Lo hizo ella. Dulcisima quimera. Sin despegar de los suyos el temple de sus ojos, se fue alejando, reptante su cola de azogue hasta cabalgar la espuma, blanco alazán, sostén y guìa de su cuerpo escamado. Y un último adiós donde el mar se encalma y muere la brisa. Y en la arena él. Varado él. El resto de la vida

Y todo comenzó con una copa de vino eran las 10 de la noche y habia sido un largo dia. Necesitabamos hablar y conectarnos. Escuchar no solo palabras, pero el corazón uno del otro. "El nido va quedando mas vacio repetiamos." Otro hijo se nos iba. Sabíamos que era como el aguilucho que necesitado de volar estira sus alas a la aventura de conquistar y afirmar su identidad por si mismo. De los tres hijos quedaria nuestra hija anhelando su dia. Nosotros "los papás aguilas," aunque orgullosos de este gran paso, sentíamos el nudo que nos envolvia por adentro. "Vaya cariño " le dije a mi querida esposa, " ha volado el peque". Con sus 18 años se fue a otro país como su hermano mayor lo hizo cinco años atrás. Y como se rebobinara la pelicula, celebramos el momento y el privilegio de ser padres y amigos de nuevas aguilas.