
Y todo comenzó con una copa de vino Y todo comenzó con una copa de vino tras una discusión con mi padre. Descorchó una botella sobre una parva mesa cuadrada tras colocar sendas sillas con objeto de situarnos… Leer +

Y todo comenzó con una copa de vino Es curioso todo lo que se puede compartir alrededor de una copa de vino y las cosas que puedes llegar a descubrir de aquellos con los que compartes... Era una tarde cualquiera de… Leer +

Y todo comenzó con una copa de vino Él estaba en la mesa frente a mí. Alrededor había gente comiendo y riendo, era un sitio extraño para mí. De repente él alzó la copa de vino, le dio vueltas, la olió y… Leer +

Y todo comenzó con una copa de vino en un día de truenos y relámpagos. La estancia reunía diversas gentes, hombres, niños y mujeres, varias de ellas embarazadas. Una mensa redonda contenía en su centro una… Leer +

Y todo comenzó con una copa de vino -"Y todo comenzó con una copa de vino" -¿de verdad? -pues no, eso hubiera sido lo suyo -jo, que faena -solo fue un accidente -ya, pero hubiera molado que fuera… Leer +

Y todo comenzó con una copa de vino que el consejero del rey tenía en sus manos. El rey Alfredo acudió al salón del trono ya que el consejero le había citado allí para tratar un tema de gran importancia. Todos… Leer +



© 2009 Grupo Solar de Samaniego, S.L.

Y todo comenzó con una copa de vino Y todo comenzó con una copa de vino tras una discusión con mi padre. Descorchó una botella sobre una parva mesa cuadrada tras colocar sendas sillas con objeto de situarnos frente a frente. Me dijo que sirviera las copas. Luego me miró fijamente a los ojos y exclamó con voz empañada: ¡Cuéntame todo lo que no me has contado en tu vida! Y se lo narré mientras bebía despacio al tiempo que él hacía lo mismo conmigo. Aquella sutil embriaguez pausada nos sinceró para siempre. He repetido el ritual con otras personas con el mismo éxito en su memoria.

Y todo comenzó con una copa de vino Es curioso todo lo que se puede compartir alrededor de una copa de vino y las cosas que puedes llegar a descubrir de aquellos con los que compartes... Era una tarde cualquiera de un domingo cualquiera de esos en que no sabes que hacer. Estábamos unos cuantos amigos reunidos sin saber muy bien que hacer. De repente en una esquina del salón vimos el pequeño botellero y a alguien se le ocurrió que podíamos tomar una copa de vino. A todos nos pareció buena idea así que elegimos la botella y nos servímos cada uno una copa. Empezamos comentando lo que a cada uno nos parcía el vino que estábamos bebiendo y de un tema fuimos pasando a otro... La tarde se transformo de una tarde de domingo aburrida en una estupenda velada en la que compartir experiencias.

Y todo comenzó con una copa de vino Él estaba en la mesa frente a mí. Alrededor había gente comiendo y riendo, era un sitio extraño para mí. De repente él alzó la copa de vino, le dio vueltas, la olió y con parsimonia dio un sorbo paladeándolo. Las nebulosas que atoraban mi cerebro y no me dejaban recordar se abrieron como un rayo de sol: lo recordaba, era él, mi marido. Siempre hacía el mismo ritual con la copa cuando bebía vino. - Antonio. - No, mamá, soy Juan, tu hijo. Antonio era papá? ¿no lo recuerdas?

Y todo comenzó con una copa de vino en un día de truenos y relámpagos. La estancia reunía diversas gentes, hombres, niños y mujeres, varias de ellas embarazadas. Una mensa redonda contenía en su centro una copa medio llena de vino, y a su alrededor varios de los invitados intentaban desplazarla con la ayuda de no se que espíritus. Yo como espectador y recién llegado me quedé sorprendido del aparente esfuerzo mental que desprendían sus cabezas. El calor nos castigaba con alevosía y nocturnidad además del bullicio originado por los chiquillos. A pesar de todos estos inconvenientes la concentración en la copa era evidente, tanto, que no atendían ni a sus hijos, ya no digo a sus mujeres. De repente hubo un movimiento inesperado, fue debido a un espantoso estruendo originado por un trueno que movió asistentes, mesa y copa. Por suerte la copa permaneció intacta y con la estampida aproveché para tomarme un buen vino y de paso a saber que espíritu.

Y todo comenzó con una copa de vino -"Y todo comenzó con una copa de vino" -¿de verdad? -pues no, eso hubiera sido lo suyo -jo, que faena -solo fue un accidente -ya, pero hubiera molado que fuera romántico, sensual y armonioso -vale, pero cuéntame como fue realmente, que aún no me lo explico. -Bajé de la furgoneta, tomé los paquetes y entré en la tienda a toda pastilla -lo normal -si, pero de repente ví, bueno más que ví, olí... ufff, todo un golpe a mis sentidos, un aroma potente, embriagador, intenso... mira, se me ponen los pelos de punta... -ya, y te pasó lo que te pasó -pues si, me desmayé del gusto -y claro, con una sola copa flipas... pero entraste cuando destapaban la barrica y ala, tu por los suelos, los paquetes volando, el mostrador a la porra.. hay se me saltan las lagrimas...

Y todo comenzó con una copa de vino que el consejero del rey tenía en sus manos. El rey Alfredo acudió al salón del trono ya que el consejero le había citado allí para tratar un tema de gran importancia. Todos sabían que el rey era un gran amante del vino y que no había mejor manera de ganárselo que con una buena copa del mismo. Pero esas no eran las intenciones del consejero. El ivno que iba a ofrecer al rey estaba envenenado. Su intención era matar al rey y así convertirse en rgente de la princesa Ana para después casarse con ella y ser el rey. Pero las hadas no iban a permitírselo y enviaron una ráfaga de viento qeu le obligó a dejar la copa junto a la que había preparado para él y así poder cerrar la ventana. En ese momento el rey cogió la copa destinada al consejero y se sentó en el trono a beber tranquilamente.