
Y todo comenzó con una copa de vino Y todo comenzó con una copa de vino. El hombre, sentado frente a mi, estaba nervioso. Le había invitado, sospechando que podía contarme algo. Me miraba de soslayo, se secaba… Leer +

Y todo comenzó con una copa de vino Hace ya 6 meses que nos enteramos de que estábamos embarazados, al principio llegaron las celebraciones, con moderación claro. Acompañados de amigos, familiares y… Leer +

Y todo comenzó con una copa de vino ..., mejor dicho, con un vaso de vino, la tasca de Anselmo no daba para muchas "finuras". Olegario, su cliente y amigo, estaba apoyado en la barra sosteniendo en su mano un vaso… Leer +

Y todo comenzó con una copa de vino que te ofrecí desde antes incluso que tus pies se posaran sobre la barra del taburete frente a mí. Tenías los labios secos, los ojos rojos y tu mirada parecía ausente entre… Leer +

Y todo comenzó con una copa de vino Landor el eficiente oía las razones del mandatario sin escucharlas realmente. Súbitamente el hombre calló. Solicitó permiso con la mirada y escanció el rojo… Leer +

Y todo comenzó con una copa de vino Así empieza una bonita historia que os voy a contar. Pudo suceder hace muchos años, hace unos meses o ayer, es intemporal. El final dice así "fueron felices y comieron… Leer +



© 2009 Grupo Solar de Samaniego, S.L.

Y todo comenzó con una copa de vino Y todo comenzó con una copa de vino. El hombre, sentado frente a mi, estaba nervioso. Le había invitado, sospechando que podía contarme algo. Me miraba de soslayo, se secaba el sudor, y bebía compulsivamente. Pedí otra ronda. El atardecer era cálido, amenazaba tormenta. Los viñedos del exterior lucían sus verdes, ocres y cobres al brillo del sol. En el pueblo no se hablaba de otra cosa: la muerte de Lucía, la panadera. La habían encontradoen en una viña, con una puñalada en el corazón. Un horror que tenía en vilo a todos. No había rastros, ni razones, ni posibles sspechosos. Después de la quinta copa, el hombre se derrumbó: -Sí, yo la maté. La seguía hace tiempo, la deseaba, no me dió otra opción, ¿Me comprende? -No, no le comprendo. Lucía era mi mujer.-, logré pronunciar entre sollozos

Y todo comenzó con una copa de vino Hace ya 6 meses que nos enteramos de que estábamos embarazados, al principio llegaron las celebraciones, con moderación claro. Acompañados de amigos, familiares y siempre, coronadas con un brindis por parte de los futuros abuelos, tíos, o "padrinos".... que se suman a nuestra felicidad. Pese al embarazo, nos resistimos a eliminar el vino de nuestro ritual diario, no debemos abusar, pero una copa de vino no falta en la cena tras un largo día, complicado y estresante, es el mejor momento para tener una conversación sosegada, cálida y dejar que los problemas salgan de la habitación. Ahora estamos preparando la habitación, el nido como lo lláma el papá, la canastilla, la ropita..., y esperando el gran acontecimiento con una botella de reserva preparada para un brindis por Adriana.

Y todo comenzó con una copa de vino ..., mejor dicho, con un vaso de vino, la tasca de Anselmo no daba para muchas "finuras". Olegario, su cliente y amigo, estaba apoyado en la barra sosteniendo en su mano un vaso de puro "garnacha", de la cosecha del propio Anselmo. Haciendo gala de sus dotes de "filósofo de taberna", Olegario le dijo al dueño del figón: - Anselmo, es esta vida, para poder apreciar el valor de las cosas, hay que tener sensibilidad. - ¿Qué es eso?, le replicó el cosechero. A lo que Olegario le respondió acercándose el vaso a su nariz: - Sensibilidad es... como coger una flor, y olerla. Y paseaba la boca del vaso bajo su pituitaria, con calculado deleite, e insistió: - Es como... matar un cerdo, pero sin hacerle daño. ¡¿Se puede ser acaso más sensible?! ¡Ah!, el vino, siempre tan inspirador.

Y todo comenzó con una copa de vino que te ofrecí desde antes incluso que tus pies se posaran sobre la barra del taburete frente a mí. Tenías los labios secos, los ojos rojos y tu mirada parecía ausente entre la multitud que te rodeaba mientras tu cuerpo se deslizaba entre ella camino de la barra de esta cava que es mi vida, adonde aquel día llegaste para quedarte. Fue una copa de vino la que descubrió la sonrisa que se ocultaba tras la tristeza de un ayer que quedó en el olvido entre palabras, miradas y dedos entrelazados.

Y todo comenzó con una copa de vino Landor el eficiente oía las razones del mandatario sin escucharlas realmente. Súbitamente el hombre calló. Solicitó permiso con la mirada y escanció el rojo líquido, ofreciéndoselo. Landor hizo lo que sabía que debía hacer: coger la copa, moverla rotatoria y suavemente, mirar al trasluz, oler, beber despacio. El rito no le producía curiosidad. Media hora y tres copas de vino después, Landor el eficiente resolvió que al principio no había calibrado adecuadamente la situación. Decididamente, un planeta capaz de crear aquella sustancia llamada "vino" no merecía ser destruído como los demás: la Tierra seguiría viviendo.

Y todo comenzó con una copa de vino Así empieza una bonita historia que os voy a contar. Pudo suceder hace muchos años, hace unos meses o ayer, es intemporal. El final dice así "fueron felices y comieron perdices". Entre ambas frases, sucedieron muchas cosas, pero en vez de contarlo, os invito a que lo vivais. ¿Como? Ingredientes: Invitar a tu pareja. Se cocinan 2 perdices (para inexpertos se pueden comprar enlatadas), se prepara la mesa con esmero (mantel, flores, velas, etc al gusto), 2 copas, una botella de buen vino, mucha ilusión y el resto de la historia va saliendo poco a poco.